¿Qué es Némesis? ¿Es una enana
marrón? ¿Un pequeño agujero negro? ¿Una aglomeración de materia oscura
inestable?
En su observación y comprensión de
la realidad, pocas certezas absolutas tiene la ciencia. Dentro de la
relatividad del conocimiento abundan teorías, hipótesis, propuestas… que no son
más que conocimientos que se supone ciertos, pero que aún no han sido confirmados
definitivamente. Cualquier científico a quien le preguntes sobre el grado de
conocimientos de la ciencia actual, siempre te responderá que es infinitamente
más lo que se desconoce que lo que se sabe. También comentan en ocasiones que
cuando se encuentra una respuesta, aparecen diez preguntas.
Hay una teoría que explicaría la
formación de la Luna, por ejemplo, pero de momento aún no ha sido
definitivamente confirmada. Lo mismo ocurre con la extinción de los dinosaurios
o las glaciaciones en nuestro planeta. El camino de la ciencia es arduo y
sinuoso.
Por lo que se refiere a las
extinciones en masa ocurridas en la Tierra o sobre las mismas glaciaciones, suele
pensarse en causas endógenas del planeta, aunque en el caso de la extinción de
los dinosaurios la teoría más aceptada es la de la colisión de un cometa o un gran
asteroide (desplazamiento de objetos externos). Pocas veces se propone la
posibilidad de que sea la propia Tierra la que se desplace por algún tipo de
influencia gravitacional. Teniendo en cuenta que todo en el Universo se
encuentra en precario equilibrio, cualquier interacción es de consecuencias
imprevisibles.
La nube de Oort es un cúmulo de
objetos (cometas y asteroides) situada en los confines del Sistema Solar muy
lejos del Sol y a un cuarto de distancia de la estrella más cercana (Alfa
Centauri). Se supone que es desde esta zona del espacio de donde salen esos
objetos que deambulan por el Sistema y algunos de ellos acaban por colisionar
con nuestro planeta. Como es lógico pensar, estos objetos no salen por sí
mismos sino que son desplazados y escapan de sus equilibrios locales. Surge rápidamente
la pregunta de qué objeto o qué fuerza interfiere en ellos para provocar el
desplazamiento.
Por otra parte apreciamos que en
el Universo una tercera parte aproximadamente de las estrellas de un Sistema,
son binarias. ¿Porqué nuestro sol no tiene una hermana gemela? Tendríamos que
saber muchísimo más sobre la creación de las estrellas y sus respectivos Sistemas,
para poder contestar a esa pregunta.
Y aquí viene la hipótesis. Lo que
interfiere, desequilibra y desplaza a algunos objetos de la nube de Oort
periódicamente (cada 27 millones de años), es un objeto o fuerza desconocida
que debería tener poco volumen, poco brillo y mucha masa. Algunos científicos
concluyen que se trata de Némesis, una enana marrón, estrella que por su
evolución ha llegado a ese estado y que originariamente se formó al mismo
tiempo que el sol y los planetas pero debido a la masa que llegó a poseer por
la acreción inicial, no consiguió convertirse y mantenerse como estrella
binaria orbitando e interactuando con la estrella principal, el Sol. Algunos
dicen que podría tratarse incluso de una estrella supermasiva que hubiera
implosionado convirtiéndose en un agujero negro atípico y distinto a los que
aparecen en el centro de las galaxias.
En definitiva, que si buscamos
una fuerza que altere periódicamente un lugar donde “reposan” esta clase de
objetos y los desplace, hay científicos que concluyen que es debido a la órbita
de Némesis que periódicamente se acerca e influye en la zona.
Lo curioso de esto es que da la
impresión de que conocemos a la perfección los entresijos del Sistema Solar,
pero lo bien cierto es que tenemos dificultades para localizar un simple
meteorito en línea de colisión con la Tierra, mientras supuestamente detectamos
viejas galaxias que se formaron a poco del Big Bang e incluso registramos la
supuesta radiación de fondo que produjo la hipotética explosión inicial del
Universo.
También podría llegarse a pensar
que la propia Némesis interactuara con la Tierra en su extraña órbita
desplazándola ligeramente respecto del Sol y que posteriormente nuestro planeta
volviera al equilibrio y se reajustara a su órbita habitual. Esto explicaría
quizás las glaciaciones. La cuestión de fondo es que al parecer el fenómeno que
influye en la nube de Oort parece que se produce cada 27 millones de años,
mientras que las grandes extinciones se produjeron en ciclos superiores, y las
glaciaciones en períodos inferiores de 10 o 15.000 años. Quizás hubo otras
extinciones entre las grandes, que no fueron tan masivas.
Nada, habrá que seguir
investigando a ver si logramos explicaciones que lleven a otras y que en un
momento dado, al interrelacionarlas, nos den explicaciones plausibles más
generales que nos acerquen al conocimiento del Universo.
Caña a la economía
que impide la investigación.
Completa
tu información:
lamentiraestaahifuera.com 16-01-2010 Némesis, la amiga imaginaria del Sol
abc.es 12-07-2010 La muerte de Némesis, el oscuro compañero del Sol
Un gran poder destructivo
sacude la Tierra cada 27 millones de años, pero ¿de qué se trata?
Investigadores rechazan una vieja hipótesis astronómica
ojocientifico.com 23-09-2011 El Sistema Solar podría ser un sistema binario
Dales Caña. Artículos
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